Sleipnir: ¿el caballo de ocho patas?

Supongo que todos conoceréis a Sleipnir, el mítico caballo de ocho patas, montura de Odín, jefe del panteón de los dioses nórdicos. Y si no, ahora os lo explico: 




El Mito


Hace mucho tiempo, en el reino de Asgard, los dioses se sentían amenazados. Estaban en guerra con los gigantes y su reino no tenía una muralla, dejándolo expuesto a los ataques. Hasta que un día se presentó ante los dioses un hombre. Prometió construir una muralla magnífica en dieciséis meses, pero a cambio quería a la diosa Freya, el Sol y la Luna. 

Los dioses no podían permitir esto, pero necesitaban la muralla. Así que dejaron que Loki, dios de los engaños y las trampas (a este supongo que sí le conocéis) negociase con el constructor. Loki dijo que tendría a Freya, al Sol y la Luna, pero si lograba terminar la muralla en seis meses. Pensó que así al menos tendrían media muralla, que era mejor que nada. El constructor aceptó, pero a cambio pidió contar con ayuda para la construcción: su caballo Svaðilfari. 


Sleipnir piedra rúnica, siglo VII
Slepnir representado en una piedra rúnica en Gotland, siglo VII
Los dioses observaron embobados cómo el constructor avanzaba su trabajo a toda prisa. Pareció que realmente sí iba a terminar dentro del plazo y los dioses no podían permitirlo. Acudieron a Loki y le pidieron que resolviera el problema, ya que había sido él quien había negociado y causado el problema. 

Loki se percató de que la construcción avanzaba tan deprisa gracias al magnífico semental del constructor. Sin el caballo, no podría terminar la muralla a tiempo. Loki se transformó en una sensual yegua y comenzó a pasear cerca del constructor y de Svaðilfari, hasta que pasó lo que pasó… Podría dejar por aquí una escena erótica equina, pero resumiré: Loki quedó embarazada, y los dioses descubrieron que el constructor era en realidad un gigante, al que Thor no tardó demasiado en aniquilar. Loki dio a luz a un caballo gris de ocho patas: Sleipnir, el caballo más veloz de todos, montura de Odín. 

¿Ocho patas? 


Las ocho patas son un símbolo, la representación de que Sleipnir es el mejor caballo de todos los habidos, porque él tiene ocho patas y los demás solo cuatro. Pero vamos a detenernos y pensarlo fríamente. Sometamos a un caballo de ocho patas a las leyes físicas de nuestro mundo. ¿Realmente iría más deprisa? ¿No creéis que se tropezaría con tantas patas, logrando el resultado inmediatamente contrario al que se pretende? Para que sus ocho patas fuesen funcionales, debería tener una estructura similar al que tendría una araña… Y no, Sleipnir no parece un caballo-araña en las representaciones. Se dice que sus ocho patas son una representación de los ocho vientos, pero en mi maquiavélica mente de historiadora del arte ha aparecido una nueva respuesta: una de las vanguardias artísticas del siglo XX: el futurismo. 

Dinamismo de perro con correa, Giacomo Balla, 1912
Dinamismo de perro con correa, de Giacomo Balla, 1912

Las vanguardias son movimientos artísticos que nacieron en la primera mitad del siglo XX, centrados en distintos aspectos. El cubismo de Picasso, por ejemplo, quería reflejar todas las facetas de un objeto (incluidas las que están “detrás” del objeto, que no puede ver a menos que te gires o gires el objeto) y reducirlo a figuras geométricas. El neoplasticismo de Mondrian intentaba reflejar un paisaje con los mínimos elementos posibles y con los colores primarios. Y voy a dejar de hablar de otras vanguardias porque aquí solo nos interesa una.

El futurismo trató de plasmar el movimiento en un elemento estático como es un lienzo. Se sigue utilizando hoy en día, por ejemplo, en algunos comics, repitiendo la figura únicamente con las líneas. No sé si me estáis entendiendo. Una imagen vale más que mil palabras: 

Jinete Rojo, de Carlo Carrá, 1913
Jinete Rojo, de Carlo Carrá, 1913
¿Y si Sleipnir en realidad no tuviese ocho patas, sino que un primer artista le representó así para reflejar su velocidad, sus posteriores le interpretaron mal, y ya quedó con las ocho patas para siempre? Puede que sea una locura relacionar una estela del siglo VII con una vanguardia del siglo XX, sí, no os voy a quitar la razón. Puede que yo esté loca y me quiten el título de historiadora del arte después de esto, pero, oye, al menos la entrada me ha servido para contaros un primer mito. 

Y aunque reconozco que esta teoría es bastante improbable, ¿qué opináis vosotros?

Por cierto, se me va de post, pero ¿qué opináis de esta actuación de los dioses nórdicos? Prometen algo y después se pican, engañan y traicionan al pobre gigante... ¿quienes son realmente los malos?

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