Estoy de pie en mi cocina: 3º Reto

Voy a tener que escribir tres capítulos a la semana para terminar bien este reto. Como ya sabéis, pertenece a esto.

Os juro que tengo relatos buenos que ganan concursos xd. Sobre este prefiero no opinar.
Por cierto, la del relato no soy yo, solo te obligaban a que fuese primera persona y... me niego a escribir más sobre esta cosa.





Estoy de pie en mi cocina. Como suele pasar, no recuerdo por qué he venido aquí. Me encojo de hombros y me dirijo a la nevera. Supongo que vine a por algo de comer. Siempre suelo venir para picar algo mientras leo, justo antes de acostarme. Abro la nevera y mis ojos pasean raudos ante los estantes, cuando de pronto veo mi reflejo en las botellas de cristal. Detrás de mí hay algo, pero al darme la vuelta rápidamente desaparece.
El rayo de luz que sale por la nevera es tenue y no me permite ver mucho más allá. Cojo un cuchillo del cajón y apunto a la oscuridad con él.
—¿Quién anda ahí? —digo intentando parecer valiente, aunque en realidad estoy temblando. Algo se adelanta, y entonces escucho un maullido.
El gato negro se adelanta hasta quedar en el arco de luz que desprende la nevera. Me mira con la cabeza ladeada y maúlla otra vez. Yo suspiro y dejo caer los brazos. Dejo el cuchillo en el cajón y vuelvo a la nevera.
Entonces me percato de que no tengo gato.

Pero cuando me giro ya no hay un gato, sino una sombra con forma de fauces abiertas.

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