Terminología fantástica

Este artículo está basado en una duda que me hizo un lector al respecto. Y que conste que yo tampoco soy experta pero…




Que levante la mano quien en algún momento de su vida se ha encontrado una sinopsis parecida a esta:

Elador es la hija de Grantus, jefe de las tribus elfas haranis del sagrado bosque de Karhas, al norte del continente de Lindemor. Pero ella resulta ser la elegida por la sacerdotisa del dios Jarpas como la portadora de la espada Igruin, necesaria para destruir el creciente mal que habita en el este. El malvado grakus oscuro Fastler ha convocado sus ejércitos de varis, kerkus y undaris, tenebrosas criaturas de las profundidades del Yarta para conquistar no solo Lindemor, sino toda Kartalia. Elador, junto a sus amigos, el grakus blanco Ranter y el tursti Wanirs marchará a buscar la espada, pero primero tendrá que ir a buscarla a las peligrosas ciénagas Vajtsu, donde cuenta la leyenda que hace tiempo que vivió Ejtasyu, el gran héroe legendario…

O cuando vas a la primera página y es así:

Dantuis avanzó solemne por el palacio. El caballero frangus, al servicio del rey Kastus II era capitán de uno de los mayores ejércitos de Fipsorg, gran capital del imperio de los jargus. Como xanda mayor del rey, era su deber informarle de todo lo que sucedía en el reino de Asxol…

Vale, es suficiente, creo que lo habéis pillado (y por si no nos habéis dado cuenta sí, todos los nombres han sido producto de puñetazos en el teclado. Confieso que a veces lo hago con la novela).

No sé si os habéis enterado de algo en una lectura rápida de los dos textos anteriores, pero yo casi no y eso que los he escrito. ¿Y qué ocurre cuando les quitas la terminología? QUE SON CLICHÉS CON PATAS, al menos el primero. Pero el autor quiere mostrar todos los nombres posibles, convenciendo al lector de que compre su novela, al menos por el extenso worlbuilding que tiene. Y luego descubres que ni worldbuilding ni leches, que lo único que ha hecho ha sido darle otro nombre a cosas tan habituales en la fantasía como los magos o los orcos (úrgalos, no os estoy mirando a vosotros), o bien un tipo nuevo de criatura “inventada” que no es más que un dragón con dos colas que escupe hielo.

Querido escritor de fantasía (y a veces también de ciencia ficción): ¿Qué estás tratando hacer? ¿Tratas de impresionar al lector con tu trabajada construcción de mundo repleta de nombres raritos, pero luego me encuentro un mapa de mierda, una religión de mierda, una sociedad medieval tolkeniana? Engañarás a un chiquillo de 15 años que esté empezando en el género, PERO A MÍ NO.

¿Está mal que pongas muchos nombres raros en tu mundo de fantasía? No. ¿Te estoy diciendo aquí que cuantos menos nombres mejor? No. Lo que estoy diciendo es que no trates metérselos todos al lector de golpe para demostrar todo lo que molas.

Términos en fantasía: ¿Dónde está el límite?


Respuesta corta: no hay límite. Si quieres dar esa sensación de que tu mundo sea real, prácticamente todo tendría que tener otro nombre. Mejor dicho: deberían estar hablando otro idioma, pero eso es imposible. (y no, ningún lector va a querer aprenderse el idioma que has creado, para eso aprendo bengalí, que al menos me servirá de algo. Tolkien solo hay uno, acéptalo).

Un ejemplo está en nuestro propio idioma. ¿Qué diferencia hay entre un rey y un zar? Que el zar es el rey de Rusia, ¿y? ¿Era un rey distinto a los de Francia o Inglaterra? No mucho, pero recibe otro nombre por pertenecer a otra civilización. En la fantasía se me ocurren términos como Khal o Khalessi.

Por lo que en definitiva, puedes añadir todos los términos que quieras, siempre que lo dejes bien claro y no le hagas un lío al lector. Para ello, utiliza una “palabra ancla” (término que me acabo de sacar de la manga) para que no se despiste. Cuando hables de un zar, puedes utilizar la palabra rey perfectamente como sinónimo, y eso ubicará al lector si por alguna circunstancia se le ha olvidado lo que significa la palabra.

Dejad de luchar, la realidad os superará siempre
hagáis lo que hagáis
podéis imitarla pero jamás suuerarlaaah *<3+/*

El problema con los idiomas


Este es uno de los principales fallos que tienen las novelas de fantasía y que tiene muy difícil solución. En una novela de Alta Fantasía (donde todo se desarrolla en un mundo. La Baja Fantasía sería cuando ya hay con contacto con la Tierra. No estoy de acuerdo con estos términos pero los utilizaré para facilitar) es habitual encontrarse grupos de personajes de distintas razas y países, pero todos se entienden. Tiene que haber una razón de peso detrás de todos ellos, que, aunque suele ser poco convincente, el lector se acaba creyendo para que la historia pueda continuar.

En la Baja Fantasía es aún más complicado, pues los personajes terrícolas tienen que comunicarse con otros seres que no son de su planeta. O bien esos seres han aprendido inglés por alguna razón que desconozco, o los escritores lo tenemos chungo y solemos apelar a algo aún más inverosímil, como que aprenden el idioma por arte de magia, nunca mejor dicho. En Memorias de Idhún Jack aprende el idhunita porque Victoria le regala un amuleto. Los idhunitas tenían poca visión de negocio, hacen eso con idiomas de la Tierra y se forran. Percy Jackson aprende el griego porque… porque lo lleva en los genes.


En resumen y mi consejo, es que no hay que obsesionarse con esto. Unas cuantas palabras inventadas dan riqueza al mundo, pero en la construcción de mundo hay otros aspectos importantes que merecen más atención a mi juicio. Además, ya vas a tener que inventarte algunas palabras “obligatoriamente” como los países, las ciudades, los dioses…

Comentarios

  1. Yo trato de no hacerle info-dumping al lector porque sé lo molesto y contrainmersivo que resulta. Esto lo aplico a los nombres de ciudades, siendo algunas nombradas por elementos de la zona como "Pico de Arañas" o "Bahía Roja", me parece más cercano que "Sepukhapa" (me ha venido así a la cabeza de pronto), aunque esto se alterna con nombres como "Taezi" o "Dögrath".
    Lo mismo en los nombres de cargos políticos y objetos. Si no eres capaz de explicar algo sin bombardear al lector, ¿realmente sabes lo que estás haciendo?

    En fin, me ha encantado, pero se me ha hecho muy corta.

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    1. Se te ha hecho corta porque mis post suelen tener 1500 palabras y este tiene 1000. Pero ya eran las 3 de la mañana y había madrugado. Iba a empezar a poner cosas chungas.

      Me acabas de descubrir el término de info-dumping y es básicamente lo que intento decir en todo el artículo xd Utilizar nombres corrientes ayuda, da menos sensación de extrañeza e incluso podría combinarse con nombres inventados.

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  2. Tu sinopsis inventada me ha recordado a cuando encontré El aliento de los dioses(Sanderson) en la Fnac, que me leí la contraportada y tenía tantos nombres raros que al final me quedé igual que estaba. A mí no me gusta demasiado que los libros estén hasta arriba de esos nombres, especialmente cuando son impronunciables, porque acabo confundiéndolo todo y sin saber quién hace qué.
    Al menos creo que escribiendo no tendré ese problema. No hay nada que me dé más pereza que crear nombres de la nada.

    ¡Nos leemos!

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    1. Pues escribí esa basura pensando un un autoeditado que había encontrado por Amazon... Nunca imaginé que el señor Sanderson pudiese pecar de ello.

      PUÑETAZOS EN EL TECLADO es lo mejor siempre, ya lo digo

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  3. ¡Muy bueno el artículo! La verdad es que el tema de los nombres siempre ha sido bastante complicado.
    Sobre los idiomas, yo estoy intentando usar un recurso que no sé muy bien si funcionará. La idea gira entorno a una “proto-civilización” que se comunicaba con un lenguaje muy (o completamente) similar al latín. A lo largo de los años, las civilizaciones posteriores adoptaron el latín y fue evolucionando hasta quedar algo muy parecido a las lenguas románicas de Europa. (algo parecido a lo que pasó en Europa)
    Gracias a eso, me gustaría poder usar idiomas europeos en las diferentes regiones de mi mundo.

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    1. Peero vas a basarte en la historia del latín o lo vas a tomar directamente? Porque un mundo fantástico donde los personajes hablen español, francés o italiano... Podría estar curioso, depende de lo que quieras hacer

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  4. ¡Buenas!

    Soy de esos raros casos donde no le importa la terminología. Nunca me esfuerzo por captarla a la primera y me sorprende la gente que exige hacerlo desde el primer instante. Siempre pienso que nunca han leído mucha fantasía (?). Sé que las cosas no funcionan así ni en ciencia ficción ni en fantasía porque, al fin y al cabo, es un universo diferente. La terminología está para dar riqueza y construir el mundo y a veces para ser poser, sí xD. Por ejemplo, abro Juego de Tronos y está todo, todo lleno de terminología y personajes y casas reales y más personajes(y lo mismo pasa en La chica mecánica. Las primeras 10 páginas fueron un horror. Ahora las releo y es un "aaaah vale"). Al principio no me entero de nada, pero... tampoco me importa. Si sigo 100 páginas así pues, sí, claro, sería preocupante. O si resulta que son términos vacíos (aunque no termino de ver cómo van a serlo. Por ejemplo, lo que comentas de Zar/Rey. El término Zar en una historia seguiría dando riqueza, porque es algo de una zona concreta. Igual si incluyes al Shah, al Shogun, etc.) Es decir, ¿qué haces cuando hay una sociedad donde no existen los reyes o no tienes a un personaje occidental o que venga de nuestro mundo para explicar al lector que X significa Fiesta y que Y es un cargo de Vidente Mayor? Hay que tirar con la terminología desde el principio y dejar que la historia lo cuente por sí misma. No estoy diciendo que una palabra ancla no sea útil, sino que creo que es más interesante que el lector (al menos desde mi experiencia) deduzca por lo que lee qué significa el término. Por supuesto habrá gente que lo haga mejor o peor, pero creo que si los escritores tuvieran más ejemplos no explicativos de cómo hacer esto, se aprendería enseguida a tirar con ello.

    Claro que luego está el extremo de la Naranja Mecánica que quien quiera sufrir con ese libro adelante, yo lo dejé a mitad (y más cuando supe que el propio autor lo despreciaba).

    Sobre los idiomas... Es cierto que es más realista meter idiomas diferentes y sería más enriquecedor, pero también puede ser cansino en manos de un escritor que no sepa hacer una historia sin muchos diálogos. Personalmente me gustaría más una justificación de por qué no hay muchos idiomas o por qué existe una lengua común ancestral (o una normal tipo el latín que se ha extendido rápidamente) que todos comparten, como en el caso del Señor de los Anillos. Es apañado y un poco artificial, pero es mejor a que de pronto todas las historias se encajonen porque sus personajes no se entienden unos a otros. Pienso yo, claro xDDD.

    ¡Buen artículo!

    Atte. Rika~

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    1. Maemía pero que son estos tochos xDDD (na, es bromi, me gustan)
      Eso también es algo que me fastidia bastante, el que se excusen en llenarte a terminología pero cuando digas "no lo entiendo" vengan y digan AJJAAAA pero es tu problema, porque nosotros tenemos EL GLOSARIO DE TÉRMINOS al que tienes que acudir todo el rato para enterarte quien es quien.

      El problema es que también hacen lo del glosario de términos con los idiomas y para enterarte de lo que están diciendo tienes que recurrir al glosario. (Paolini otra vez, en fin)

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  5. Te estoy aplaudiendo desde mi casa, lástima que los únicos que oigan mis palmadas sean el gato y los vecinos. No te falta razón. Cuando veo una sinopsis que contiene un montón de nombres impronunciables ya empiezo a sudar. Me gusta que me expliquen las cosas despacio, y que no me saturen con toneladas de términos nuevos que enseguida aborrezco; de lo contrario tengo la sensación de que estoy estudiando para un examen. Y a juzgar por los extras de algunas novelas (mapas, glosarios, árboles genealógicos y demás), ¡es así!

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    1. Todo eso está muy bien tenerlo, porque más profundo es tu mundo, pero crearlo porque sí para rellenar más páginas... no D:

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  6. Hola, Miriam.

    Me encantó el artículo; es un tema con el que siempre me debato, hasta qué punto tiene sentido crear términos y más términos en esa búsqueda de un mundo "auténtico". Un ejemplo claro que se me viene a la mente, es en Malaz, de Steven Erikson. Por el estilo del autor, las obras empiezan en mitad de la acción, pero Erikson no se molesta en explicar varios de sus términos sino hasta que, pasadas las páginas, es uno mismo el que los termina entendiendo por pura asociación. Me parece un dato interesante que los personajes de una misma sociedad se llamen con sus propios términos, pero tendría que existir mínimamente una referencia externa, o una comparación, para ubicarnos a los lectores.

    Saludos.

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