Métodos para introducir tu mundo sin infodump

El pasado junio participé en la LitCon Madrid dando una charla de, bueno, de la única cosa de la que sé hablar. Aquí os la dejo aunque me muero de vergüenza. Al final, una chica del público me preguntó qué métodos podían utilizarse para explicar tu mundo al lector y que no quedase muy apabullante, introducirlo poco a poco sin dar mucha información de golpe y de forma que se pudiese captar bien la información sin hacer infodump

Hace poco terminé Las estrellas son Legión de Kameron Hurley y recordé a esa chica y bueno, hacer un artículo contándolo un poco más extenso los “métodos” para describir un mundo sin que quede explicativo y dumposo (palabra que me acabo de inventar a partir de infordump, no me lo tengáis en cuenta) 

Créditos de la imagen de fondo: Sapiento

Tu protagonista es inexperto 


Últimamente no hago más que ver por twitter llamativas a escribir sobre protagonistas maduros o directamente ancianos porque los jóvenes ya están muy vistos y además, es poco creíble que un niño de 14 años salve al mundo. Mucho mejor si ya es un héroe experimentado, alguien que lleva años de rodaje. El problema es que un protagonista inexperto es ideal para esto… y los inexpertos por excelencia son los jóvenes. 

Que el protagonista sea un adolescente que no ha salido de su pueblo nos da muchas perspectivas. Al igual que el lector, no conoce el mundo exterior al que se va a enfrentar cuando comience su viaje. Es el recurso del Viaje del Héroe, en el cual el mismo viaje es quien forma y entrena al protagonista hasta convertirse en ese héroe que nadie imaginaba que se convertiría. En realidad, no hace falta que sea joven (aunque es de los más habitual que estos tropos de inexperto y joven coincidan), mirad por ejemplo a Bilbo Bolsón (que normal, quien va a querer salir de la Comarca con dos desayunos).

Yo cuando no me tomo el segundo desayuno

Es habitual que se relacione con el joven por el proceso mitológico del Viaje del Héroe, en el que el viaje se compara al proceso de maduración, pero vamos, que se puede hacer con personajes no tan jóvenes pero inexpertos de alguna manera (elfos que salen de su bosque, por ejemplo ¿¿??). Así que si quieres que tu protagonista sea una señora de 50 años puedes hacerlo siempre y cuando tampoco sepa muchas cosas, al igual que el lector. 

Pérdida de memoria 

Y es por esto por lo que he sacado a relucir Las estrellas son Legión. Dado que la sinopsis está escondida en una solapa y no en la contracubierta (sí, no la descubrí hasta que terminé el libro) tenía una idea general de qué iba por lo que me habían contado (lo más llamativo del libro, que solo hay personajes mujeres y que hay naves-mundo orgánicas, vivas), pero no tenía ni idea de la situación que se explica al principio. Fue parecido a lo que me ocurre al leer relatos cortos, al no saber lo que me voy a encontrar, las dos primeras frases las leo en equilibrio, me tambaleo y no sé cómo ubicarme, hasta que por fin pillo el hilo. Creo que este hecho de no encontrar la sinopsis jugó a mi favor. 

Las estrellas son Legión empieza con Zan despertándose, malherida, no sabiendo dónde está ni quien es la gente que le rodea. Las demás personas sí la conocen y la tratan con toda la naturalidad del mundo, ya que la conocían antes de que perdiese la memoria. Zan, al igual que el lector, no entiende nada, ha sido sumergida de pronto en un mundo extraño, y es su cometido tratar de descubrir de qué va todo eso, incluso averiguar quién es (o fue) ella misma a la vez que le muestra estos descubrimientos al lector. A la vez es frustrante, ya que cuando Zan pide explicaciones, ciertos personajes deciden hablar, pero otros prefieren callarse y contestar con mentiras, a lo que Zan (y por tanto el lector) deberá tratar de discernir en qué personajes puede confiar y en cuáles no. 

Soy nuevo en este mundo 

Tu protagonista es normal y corriente, tal y como nosotros tenemos concebida la normalidad y la corrientalidad ¿?? Pero entonces ocurre algo, es transportado a otro mundo con leyes distintas, y al igual que el lector, tampoco las conoce y tiene que ir descubriéndolas. 

Estoy pensando, por ejemplo, en Harry Potter, donde de un día para otro resulta que es mago y Hagrid le lleva al callejón Diagón, donde le va a explicando poco a poco que los magos vuelan en escoba, que en Hogwarts pueden tener un animal, que para hacer magia necesitas una varita, que visten con túnicas, y que 17 monedas de plata valen lo mismo que una de cobre y 29 de cobre valen una de plata, por tanto una de oro vale 493 de cobre (por qué ese sistema monetario, Rowling, no sé cómo los contables mágicos y los duendes de Gringotts no se suicidan). Aunque no es otro “mundo” como tal, sino uno oculto en el nuestro, funciona de la misma manera: Harry, al igual que los lectores, no conoce nada, y descubre ese mundo nuevo a la vez. 

Acabo de descubrir que el galeón solo vale aproximadamente 5 euros,
fijaos en el tamaño, cuando quieras comprar un dinosaurio vas con un tren lleno de oro o cómo va esto ¿¿??

Este método es uno de los más utilizados en lo que se denomina… baja fantasía*. Alguien que vive en nuestro planeta, que suele compartir características con el lector (a muchos protagonistas, sobre todo de literatura juvenil, les encanta leer, al igual que casualmente las personas que están leyendo eso) se ve transportado a un mundo donde hay reglas que desconoce, y según las va descubriendo, se las muestra al lector. 

*ODIO el término “Baja Fantasía” y “Alta Fantasía” porque denotan que una está por encima de la otra y nada más lejos de la realidad. Se suele considerar a la Alta Fantasía a la que todos los hechos transcurren en un mundo secundario imaginario, mientras que la Baja transcurre parte en nuestro mundo (denominado mundo primario), o simplemente ES MENCIONADO. Es decir, una simple mención a que hay otro planeta llamado Tierra ya califica tu obra de Baja Fantasía, cuando he visto mundos de Baja Fantasía muchísimo mejor construidos que por ejemplo, el de Eragon, que se consideraría Alta. 

Otros métodos: 

Al final de la primera sección he puesto “Así que si quieres que tu protagonista sea una señora de 50 años puedes hacerlo siempre y cuando tampoco sepa muchas cosas, al igual que el lector”. Bueno pues, ¿sabes qué? Que tampoco es muy necesario, y puede ser que la señora ya sea una exploradora de las mejores, pero claro, tenemos el problema de que el lector no sabe lo mismo que la señora. Corres el riesgo de ser muy explicativo y hacer infodump, que depende de quien sea tu lector… tampoco es un problema muy gordo. A mí no me molesta especialmente el infodump mientras no sean cinco páginas seguidas sin venir a cuento, pero hay otras personas que no soportan ni dos líneas. Quizá te vendría bien un narrador en primera persona y que el personaje hiciese su propia explicación al lector mediante recuerdos. Queda más personal e integrado que una narración en tercera. O que sean los propios personajes quienes lo explican con una conversación. 

Ahora mismo, por el #LeoAutorasOct me estoy leyendo Frankenstein y me ha resultado curioso la cantidad de “capas” que tiene. Quiero decir, el libro empieza con un tío escribiéndole cartas a su hermana y narrando que se ha encontrado un tipo en el Polo Norte y se ha hecho su amigo. Resulta que el tipo empieza a contarle su historia de cómo desarrolló y dio vida a un terrible monstruo, y a su vez, dentro de la historia de este tipo que en realidad es Víctor Frankenstein, hay unos 5-6 capítulos en los que la criatura cuenta su vida y en la que llegas a entender por qué odia a los humanos (aunque obviamente no compartas su opinión). Y dentro de la historia de la criatura, hay otro episodio en el que te cuenta cómo espiaba a una familia de antiguos nobles franceses arruinados y que tenían relación con una joven turca. Esto me ha llevado a pensar que a la hermana del tipo que está explorando el Polo Norte le interesa un carajo la historia de los nobles franceses y la chica turca, pero  mediante "capas" ha llegado a sus oídos, o mejor dicho a sus ojos. Lo que vengo a decir con esto es que pueden llegar a oídos de tus personajes hechos muy lejanos en el tiempo y en el espacio, transmitidos de una manera que no quede dumposa. (Y espero no haberle spoileado a nadie este libro, bueno, yo spoileando un libro que se publicó hace 200 años y que forma parte de la cultura popular). 

Ke mal la resaca ermano

Así las cartas pueden ser un método ideal para explicar ciertas cosas, como los informes, los correos electrónicos y las notas, sin que quede demasiado explicativo. Por ejemplo, Neimhaim, de Aránzazu Serrano, también empieza con una especie de carta donde un elfo dasarin parece contarles a sus allegados las tribus y tradiciones que hay en Neimhaim. 

En realidad… mientras escribía esto, me he dado cuenta que las tres categorías que expongo aquí son variantes de la misma. La pérdida de memoria es una subcategoría de ser nuevo en el mundo (porque aunque no seas nueva en el mundo, eres amnésica y comienzas de cero), incluso el protagonista inexperto acaba introduciéndose en un nuevo mundo, que es el resto del mundo que él no conoce, aunque físicamente sea el mismo mundo. Así que, ¿qué ocurre cuando tu protagonista ya es experto, ya conoce el terreno por el que se mueve, pero tampoco quieres ser explicativo al lector ni hacer infodump? Pues es último método: 

Método “Te jodes” 

Lo he puesto al final porque es algo así como una especie de inframundo oscuro. No tiene más explicación, básicamente sueltas al lector en tu mundo. Le dejas que espíe conversaciones, que mire a su alrededor y que simplemente suponga. Los personajes ya están familiarizados con su entorno y no tienen por qué explicar nada a nadie. Aunque no lo he leído, me han contado que este es el método que se emplea en los libros de Malaz, donde al parecer, no te enteras de nada hasta la página 200. 

Así pues, dejo caer el debate: ¿Merece hacer sufrir a tu lector hasta la página 200? ¿O prefieres explicar unas pocas cosas, a riesgo de hacer infodumps? Creo que incluso se pueden mezclar, he estado pensando, y yo misma tiendo a una mezcla entre “Te jodes” y “soy nuevo en el mundo”, algunos personajes explican cosas, pero otras de esas cosas tienen que sufrirlas los protagonistas (y por tanto los lectores) en sus carnes. ¿Realmente es tan malo el infodump? ¿Vas a meter ahora muchas cartas en tu novela?

Comentarios

  1. Estas dudas siempre me asaltan a la hora de acometer cualquier texto. Intento fijarme en como lo hacen grandes escritores (aunque ellos sean muy grandes y yo un cagarro)

    La escritora de moda N.K.jesim es de las que te lanza al mundo sin paracaídas.
    Brandon Sanderson también, pero tiene buena os métodos para dar a conocer el mundo a través de descripción de hechos "comunes", diálogos perdidos y sobre todo diálogo y valoraciones internas.

    Que difícil. Aunque creo que cuanto más claro tienes un mundo y sus leyes naturales y sociales, puedes dar un paso más allá de la superficie y narrar partes del resultado, que te hagan desarrollar en tu cabeza y por ti mismo el origen de todo.

    Y lo más importante, cuando consigues como hace perfectamente Sanderson, crear piezas individuales con sentido y que el lector sabe manejar, haces que el lector imagine sus posibilidades dentro del mundo, jugando con las reglas que ha ido conociendo. Sin ayuda de ningún truco más de escritor. Eso es ya el éxito absoluto.

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